'/> "¡Como a mí no es a la que van a mechonear!" - Gruta de Loba

"¡Como a mí no es a la que van a mechonear!"

"¡Como a mí no es a la que van a mechonear!" Esa fue una de las últimas frases que me dijo el último cuasi-amante, el libertario.

 Él tenía novia, yo no tenía problema con eso, para mí era sólo pasarla bien un rato con un hombre agradable, aunque poco interesante, motivo por el cual me venía alejando de él sin haber llegado a intimar realmente.

Sí, era agradable, lo maluco del sujeto era su relación enfermiza con la novia, y las loqueras con las que salía ésta, era de esas que vigilan todo el tiempo y después van y mechonean a la puta que le está usando lo que es suyo.

Él se definía a sí mismo como un hombre libertario, de esos metidos en procesos sociales que promulgan la libertad ante todo, de esos que no le temen a las feministas, que les gustan las mujeres emancipadas e interesantes. ¿qué le pasó entonces que me salió con semejante perla?

El chico era un hombre muy moderno, muy libertario, pero en sus afectos tenía la misma inscripción que sus pares más trogloditas, la consigna inconsciente de necesitar a dos mujeres: la primera, a la que sintiera segura afectivamente a su lado, la de mostrar, la de llevar a la casa (bueno, a mí también me llevó) esa mujer que era su relación oficial y segura. Y una segunda que considerara realmente interesante, una que lo estuviera retando mental y sexualmente. "La otra", esa con la cual pudiera vivir sus fantasías sexuales, con quien pudiera ser todo lo morboso que su deseo le pidiera.

El problema para él, es que esa otra, es decir yo, no le permitía sentirse seguro de tenerlas a ambas, yo se lo dejé claro, la sumisión silenciosa no es lo mío, no sirvo para esconderme, ni me sacrificaría a una relación que no me complaciera simplemente amarrada por un supuesto amor. Recuerdo esa vez en que pudo confesarme que lo que más temía de mí era la posibilidad de "use y tire."

Entonces esa tarde, como quien dice cualquier chiquillada sin seriedad le dije, mis amigas saben que ando con vos. Se puso mal, y luego con su gesto de rabia, y luego una sonrisa me dijo "¡Como a mí no es a la que van a mechonear!" Yo me reí, viendo al fin como se le terminaba de caer su careta de hombre moderno y reflexivo.

Él estaba seguro de su mujer, por eso en ese momento le eligió a ella, sabía que ella, a diferencia mía, no le iba a abandonar, ella sería capaz de mechonear a cualquiera que sintiera como un obstáculo entre él y ella, su mujer lo defendería de las putas como yo.

Ni que decir que él tenía razón, ella me llamó, me escribió varios hermosos mensajes en los cuales trataba de insultarme con todos sus sinónimos conocidos de puta, ja! yo sólo me sonreía, eran halagos para mí. Me aconsejaba que para la próxima me fijara que sí me disfrutaran, porque su hombre no había sentido nada conmigo, pobrecito, yo lo había violado pero ahora ella lo iba a defender de mí.  Y claro, me advertía que donde me viera me mechoneaba.

Lo recuerdo con su sonrisa mientras me dictaba su amenaza, y no puedo evitar sentir rabia y tristeza, al ver de qué forma tan ruin los hombres siempre dejan en manos de nosotras que nos matemos por ellos, y claro, nosotras de idiotas les damos el gusto.


Lilit Lobos


Imagen de Wish Candy


"¡Como a mí no es a la que van a mechonear!" "¡Como a mí no es a la que van a mechonear!" Reviewed by Lilit Lobos on 6.12.13 Rating: 5

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