Hurgar en las tetas a profundidad.


Llego a esa casa grande, espero a la entrada de su cuarto, estoy nerviosa, es mi primera vez y sé que este encuentro puede cambiar el resto de mi vida, o tal vez no, simplemente no pasé de ser el primero que guardaré como un recuerdo más, al cual archivaré con los que están por venir.

Al fin me hace llamar a su lado. Antes de ese día no le conocía, era un hombre mayor, fuerte y hermoso. Hablamos un momento, cosas superficiales, como mi nombre, la edad. Me pide que le cuenta qué me ha llevado hasta allí, qué dolor de la vida me ha llevado hasta sus manos expertas.

Un par de minutos después, me hace quitarme la camisa, me acuesta en una especie de cama y casi al instante, parado a mi lado me echa un líquido espeso en las tetas, luego lo masaje, me lo refriega, suavemente pero con intensidad, hace círculos, pasa por mis pezones, se devuelve, sube, baja.

A los pocos segundos, estaba tan excitada con ese "manosearme" las tetas con su líquido, que los nervios se me fueron no sé a dónde y quise que durara mucho tiempo ese masaje a mis tetas. Pero como a los diez minutos dijo que ya había terminado, me pasó una servilleta de papel para que me limpiara, me pidió que me vistiera y me fuera, no sin antes darme una nota para que fuera donde un amigo suyo.

Este amigo, era mucho más joven, y al parecer, aún así, era más experto en estas cosas. Al pedirme que me quitara la blusa, vi que se ponía un poco nervioso. A diferencia del hombre mayor, éste me pidió que me quedara sentada, se paró frente a mí y comenzó a tocarme con esas manos deliciosas, delicadas y suaves, tocándome toda, sin dejar ni un milímetro de mi piel tetística sin manosear. Me pareció que estaba nervioso, y rehuía mi mirada, y yo la verdad lo prefería así, porque nunca me había manoseada un tipo tan guapo y que además supiera tocar tan deliciosamente. La excitación era tan fuerte, que sólo duró unos minutos.

De eso ya fue como siente años, y la sensación no la olvido. Hace como un par de semanas, me vi en la misma situación, y tuve que acudir de nuevo a esta clase de servicios, pero esta vez no tuve la misma suerte, y al entrar al cuarto me encontré con un par de mujeres, y sí me gustan las mujeres, pero es que no es lo mismo, ¡El tacto, la mirada, el tiempo, el escrutinio del toque es tan diferente!

Afortunadamente todo salió bien, estoy tranquila de nuevo, aunque como esta mujer no me dejó satisfecha con su trabajo, pues lo he de repetir en seis meses, y espero que entonces vuelva a tocarme con un hombre mayor, con mucha experiencia, mirada lasciva y deseos de enfocarse mucho en mis tetas, que me las trate como ellas se merecen, que las hurguen en toda su extensión y profundidad.

Pd: No sé que se estarán imaginando, pero estoy hablando de mis ecografías de mama.

*Imagen de Apollonia SaintClaire