Heroínas

Relato Social


Una mujer es llevada por un grupo de paramilitares ante su jefe, uno de los Castaño. Se le interroga, se le hace tortura sicológica, se le exige información. Y ella está allí sola, parada entre hombres especializados en causar terror a hombres o mujeres. Está allí, a penas protegida por la oración que hace en su mente a su Dios, a ese Dios que permitió que murieran millones de judíos en el holocausto nazi, millones en los hospitales pidiendo su favor, millones en el monte ejecutados tal y como ella lo va a ser ahora.  Pero ella responde, sabe que no puede hacer nada, y aún así no se quiebra, no se humilla. Por esta vez le es perdonada la vida, pero se le sentencia a no tener más oportunidades, así que en el próximo pre-encuentro, cuándo éste quiere las maquinas de la microempresa comunitaria que ella logró montar con otro grupo de mujeres, está vez ella se va del pueblo.

Otra mujer se entera que un grupo de hombres armados ya van llegando a su finca, ¿Paramilitares, guerrilleros, soldados del gobierno, policía? Da lo mismo. Ella toma a sus hijas e hijos y una totuma de panela, coge monte. Por donde vagará durante días, durmiendo en la maleza, tazando esa porción de panela, esperando a encontrar la forma de llegar a la carretera lejos del pueblo, y un carro los pueda recoger y traer a la ciudad.

En otro país, una mujer nuevamente decide que es momento de poner límite al alcohol, límite que ni su cuerpo, ni los abusos sufridos en su carne y en su alma a manos de hombres le ha podido poner. Límite que se asemeja más a utopía que a una acción capaz de existencia en la vida real. Pero esta mujer lo logra, un día, y luego dos días, y éstos se suman en años. Pero ella, no satisfecha con su propia emancipación, se aboca a ayudar a otras mujeres, que como ella saben de caer en el abismo del alcoholismo, y lo que eso implica para su vida personal, familiar y social. Ella, rodeada de quienes la quieren callada, manejable, se rebela y es la voz que acompaña a otras para que también se emancipen del alcohol y de los hombres que las quieren dulcemente embriagadas.

En otro lugar, una aún-niña se enamora de un hombre, se embaraza, y cree que al fin tendrá ese hogar feliz que nunca tuvo. Piensa que todo depende de ella para tener el hogar perfecto. Pero la familia perfecta sólo existió en su mente, porque la perfección para su marido era otra, y una de esas condiciones, es que en lugar de parir niña, ella tendría que haber parido varón. Él, primero con ternura, después con amenazas, le exige ese descendiente varón. Pero la aún-niña, a pesar de su amor por él, a pesar de saberse en sus manos, ha dicho No, y se niega a ser la incubadora de su marido.

Una niña pequeñita ha sido abusada sexualmente por hombres de su familia. Esto la convierte en una mujer depresiva que odia al mundo, una mujer que sólo quiere matarse pero antes matarlos a ellos. Muchos dirían que es una “resentida”, ¡Cómo si no estuviera en todo su derecho de serlo! Pero esta niña crece, y un día deja de intentar cortarse la vida, y aceptar su pasado, aceptar su presente, e inicia esa lucha de cada día con su depresión. La depresión no es algo que se supera en un día, ni con pildoritas de autoayuda, es una guerra constante a diario contra esos deseos infinitos de morir. Y esta mujer aún está viva, y sonriente.

Dos mujeres jóvenes se bañan desnudas en un arroyo, un hombre sano hijo del machismo, se ha sentido con el derecho de interrumpir esa escena de amor entre ellas, y a la fuerza ha penetrado en su cuerpo de ella ese trozo de carne que según muchos, les da el derecho de arrebatar sin el consentimiento de ellas. Pero la otra, la que no pudo ser penetrada porque mágicamente su vagina se ha cerrado, ha logrado escapar, para volver luego echa fiera sigilosa, atacarlo por la espalda y darle muerte.

¿Qué es una heroína? La RAE dice: 1. f. Mujer ilustre y famosa por sus grandes hechos. 2. f. Mujer que lleva a cabo un hecho heroico. 3. f. Protagonista de una obra de ficción. 4. f. Mujer a la que alguien convierte en objeto de su especial admiración.
Yo digo que es esa mujer que habiendo tenido que soportar ataques feroces, o ataques cotidianos más aceptados, no se rinde, sigue dando lucha. No es perfecta, ni  se ha ganado los honores y reconocimientos como en el caso del “héroe”, no le harán estatuas en los parques, no le pondrán su nombre a las calles, no saldrá en los libros de historia, no aparecerá en el museo más que en pinturas de su cuerpo desnudo. Pero ella sigue caminando el mundo, ganando batallas, perdiendo otras, pero jamás perderá la guerra.

Tengo la inmensa fortuna de conocer a muchas. Sé que a tu alrededor también pululan, sólo es que abras los ojos a esas mujeres que te rodean, que te comprometas a no ser quien perpetra, quien violenta, quien hace callar, quien viola, quien mata, quien las obliga a ser heroínas o morir. El hombre no es el enemigo de la mujer, pero ¡Cuánto se le asimila! Porque a través de la historia, la gran mayoría de las violencias que hemos padecido las mujeres, han sido por parte de un cuerpo de hombre, o de sus planes para regular el mundo. El odio, asco, miedo y desconfianza que sentimos por los hombres muchas mujeres, no es gratuito, bien que se lo han ganado a través de sus violencias a nosotras mismas o a nuestras ancestras. Más, para nuestro bien o nuestra maldición, las mujeres siempre estamos dispuestas a crear la vida de nuevo, a aliarnos con los hombres y tomarlos como compañeros amados en la construcción del mundo. Se tú el hombre que valga esa pena.




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Imagen tomada en recorrido Marcha Comuna tres a comuna ocho- Medellín, 2013