Sudor a ritmo de baile en Palenque

Mi sobrino palenquero


Fue por el 1600 que el héroe afro Benkos Biohó y su compañera Wiwa, encabezaron sucesivos escapes hacia adentro de la selva, allí donde los españoles no fueran capaces de encontrarlos, huyendo así del estado de esclavitud en el cual se les tenía secuestrados en Cartagena y zonas aledañas.

Benkos y su gente se apropiaron de un pedacito de la selva y fundaron una nueva África. Con una estratégica posición geográfica y el secreto de su ubicación defendido aún con la propia vida, la única forma de encontrarlo era a través de las rutas de escape que las mujeres trenzaban en los peinados, peinados donde además escondían semillas para sembrar la nueva tierra. Fue tan efectivo este Palenque que hace 300 años a España le tocó pactar la independencia a cambio de que no recibieran más esclavos fugados.

Ahora Palenque fue declarado patrimonio inmaterial de la humanidad, por su historia, la preservación de costumbres africanas, y la existencia de la lengua palenquera, que es una combinación de lenguas africanas, esencialmente de la familia Bantú, palabras españolas de la época y a mi parecer algo de portugués.

Palenque es un pueblo tranquilo, donde lo único que suele violentar es el calor asfixiante. Es por esencia un pueblo musical, la música se vive día a día, incluso la forma de hablar tiene un ritmo, cierto acentico cantado que no pierden ni cuando se hablan a gritos. Los fines de semana se escuchan a toda potencia la música en esos bafles gigantes y coloridos llamados picós, ubicados en cercanía a la plaza. Principalmente se escucha la champeta, donde el palenquero elabora una resistencia a perder sus costumbres y expresa su amor por África. Allí se preservan cantos, ritmos e instrumentos autóctonos, instrumentos entre los cuales el tambor es el más importante, es el rey de todos los ritmos palenqueros, ahora usado sólo en el contexto musical, pero en los inicios de Palenque, era la herramienta para comunicarse entre cerros las noticias, para anunciarse cuando divisaban al español intentando entrar a su territorio. Más adelante, después de la independencia, también era usado para comunicarse con otros pueblos, como una especie de telegrama.

Calidad y variedad es lo que caracteriza a los grupos musicales nacidos es Palenque: Las Alegres Ambulancias, Las Estrellas del Caribe, Louis Towers, Son Palenque, Sexteto Tabalá y varios grupos de baile. Tuve la fortuna de conocer Palenque durante una investigación de la Universidad de Antioquia, en la cual participé como estudiante, fue mucho lo aprendido y lo vivido. Descubrí mi alma africana y comprendí que a todos los colombianos, sin importar el color de piel que tengamos, nos corre por las venas algo de sangre africana. Les comparto, para finalizar, un par de anécdotas de mi vida en Palenque con relación a la música y el baile.

La primera anécdota fue La Cachaquita Champetera,* y la segunda también ocurrió en la noche, me encontraba en la acera de la casa de la voz líder del grupo las Estrellas del Caribe, donde ellos desde hacía rato estaban tocando y cantando. En cierto momento, me sacó al centro de los tambores a bailar uno de los integrantes del grupo musical. Éste me apretó y me hizo moverme como debería de hacerlo para aquel tipo de baile. Yo sólo pensaba que debía entregarme a la música y su cuerpo guía de mi cuerpo en el ritmo del tambor, ritmo africano que siempre había sospechado habita mi cuerpo. Difícil, otros ritmos se me mezclaban y me confundían la cadera, y no podía fugarme lo suficiente de los preceptos morales sobre la posición correcta de las piernas de una mujer en el baile, mis piernas se obstinaban en conservar la distancia máxima de su cuerpo y la cercanía necesaria entre ellas para que no hubiese siquiera la intención o sospecha de algún tipo de entrada.

Yo en medio de todo aquello: entre mis moralistas piernas, mi cadera entregada a su ritmo pélvico, mis oídos y piel absorbiendo tambores, ojos cerrados en un desconocimiento del resto del mundo y suavecito, bajito un susurro que me arengaba que no debería de bailar así, una mujer, una investigadora social no debe bailar así con sus sujetos de estudio, con aquellos a quienes debe mirar en lugar de sentir ¿Qué era yo entonces, piernas, pelvis, oídos, piel o pensamiento? Luego se sumó otro ingrediente a esa mezcla; unas mujeres se reían y hablaban duro, ¿Se referían a mí? Fui despertando de aquella sensación, abrí los ojos y vi que sí se referían a mi pareja y a mí y decían “Mirá que la tenés cansada” “¿Vas a acabar con ella?”

Se carcajeaban y me miraban, y no pude hallar en sus ojos recriminaciones ni intentos de castigar mi imprudencia al bailar así con uno de los hombres del lugar, uno de los mejores bailarines de Palenque (eso siempre decía él), sólo vi que estaban muy divertidas con nuestro esfuerzo por bailar como se debía y comenzaron a darme consejos de cómo eran los movimientos adecuados. Yo sentí algo de pena, pero mi cuerpo quería bailar, y mi mente diluirse en la música, así que solo me dejé ir y dejé que la música hiciera lo que era su función hacer, que nos abrazara a la vida y nos uniera como un solo pueblo, tal como siempre ha hecho la música en Palenque.

San Basilio de Palenque es nuestra África en Colombia, es la muestra de que si nos unimos podremos conservar nuestro territorio y hacerlo respetar de aquellos que nos lo quieren robar.

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*En la versión publicada original, aparece también el resumen del escrito de la Cachaquita Champetera. Aquí lo eliminé, pero dejo el link por si desea la lectura completa Una Cachaquita Champetera

Reblogueado de la página del Periódico Tinta Tres