María

Desde mi cocina me llama
Mientras señala con su santa uña mi lugar en el mundo.
Elige meticulosamente lo que debo ponerme
El tejido rasposo para cubrir mi piel pecaminosa.

Me grita oraciones inquisidoras
Susurra mantras santificadores mientras me cose los labios con hilos de papel bíblico,
Peina mis ideas de revolución dejándolas juiciosas.

Me unge el rostro con aceite sagrado
Exorciza el maquillaje que mancilla mi originalidad
Y en su pañuelo de seda
Entre la tinta negra de los párpados
Veo mis ojos de pantera en celo diluidos.

Sortilegios -Lilit Lobos