Relaciones de pareja

Crítica


Hablar de relaciones cuando una misma no puede construirlas porque prefiere verse reducida al ostracismo, a pasar por la ridícula fase de socialización basada en hablar tonterías y sonreír mientras se asiente a las pendejadas que dice el otro (¡cómo si no estuviera ya una cansada de todas las pendejadas que tiene que escucharse a sí misma!)

A veces la gente me escribe para contarme sus problemas de pareja, y me piden consejos para mejorarla. Al parecer cuando ven que hablo de sexualidad dan por hecho que soy una experta en relaciones, nada más alejado de la realidad, sé un poco de sexualidad, lo suficiente para afirmar que las relaciones de pareja no se hacen practicando el Kamasutra, se hacen con las palabras y las acciones post sexo.

De hecho mis relaciones de pareja suelen tener fecha de vencimiento desde el inicio, me relaciono con hombres con los cuales no me puedo quedar, supongo que es mi forma de estar a salvo de caer en esa terrible enfermedad llamada “enamoramiento”, en la dolencia de creer el imposible que pueda amar a un hombre por el resto de mi vida y aún más improbable: que éste me ame.

Una de las primeras dificultades para las relaciones de pareja, es un fantasma escurridizo que muchas veces ni nos damos cuenta nos habita; el fantasma de la pareja perfecta, el cual, sin hacernos conscientes, vivimos sobreponiendo a las personas reales y llenas de defectos que llegan a nuestra vida. Un problema que se agrava cuando a ese ser humano defectuoso le vamos disfrazando del soñado, superponiéndole cualidades para mentirnos a nosotros mismos. Llegamos al estado crítico cuando en contra de su voluntad nos empeñamos en convertirle en alguien que no es.

Es por esto que cada vez más hombres y mujeres han perdido el interés en relacionarse más allá de una serie de encuentros sexuales adornados de una pseudo amistad que no pide nada, y tampoco da nada, no se compromete nada más allá de la comodidad propia. 

Pero también hay una gran cantidad de adultos emparejados de forma tranquila, hacen planes juntos, viven en una relativa calma... Parejas que han dejado de creer en la magia del enamoramiento, en la existencia de seres especiales. Al momento de elegirse se han convencido que los cuentos del amor verdadero con enlace psíquico no son más que un cóctel de hormonas, un estado delirante auto inducido por el miedo a no encontrar la magia.

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Estas parejas no se creen seres extraordinarios, no creen merecer la originalidad, los besos no les inflaman los labios, los abrazos no les traslada a un lugar seguro en otra dimensión, los ojos en que se miran no les devuelven la imagen de la divinidad… Tal vez el secreto para tener una buena relación y que dure más de tres meses, sea aceptar que no somos milagrosos… Y en mi inmadurez me pregunto ¿Pero si no seremos magia, para qué habríamos de desear tener una pareja?

Lilit Lobos


*Imagen de Sara Herranz