El sueño de paz de los Nasa

Reportaje



La opinión de la gente respecto al acuerdo de paz está flotando en el aire de las calles, en las plazas de los pueblos, en los quioscos de las esquinas, pero ¿Qué opinan nuestros pueblos indígenas, y cuáles son sus aportes para la paz, cuando han sido ellos también víctimas de la guerra que ahora negocian las élites militares del país?

Esta pregunta me llevó el pasado viernes trece de noviembre hasta el resguardo indígena Nasa La Gaitana, ubicado en la vereda El Vergel, a hora y media del casco urbano de Florencia y una hora más caminando si no se cuenta con un carro pequeño, de doble tracción y conductor temerario que le lleve desde donde termina la carretera.

El resguardo está constituido por quince familias que por las acciones de violencia que padece el país, tuvieron que ser reubicadas hace un año desde el barrio Sebastopol a las afueras de Florencia. Al llegar al resguardo uno se encuentra al Gobernador Jhon Jairo Ulcue en la sala de una casa de madera dando clase en lengua materna a los pequeños.

A él, quien me regaló sus palabras y su propuesta de paz en una pequeña entrevista, no queda más que agradecerle por ser una voz que desde su resguardo, allá bien adentro del país, en el Caquetá, siembra la paz de Colombia.

¿Cómo concibe la paz el pueblo Nasa?

La paz consiste en tener a nuestra Madre, la Madre naturaleza, donde podamos criar a nuestros hijos, en tener todo lo que necesitamos: vivienda digna, campo para sembrar nuestro alimento, nuestros sitios sagrados, salud y educación, de lo contrario no estamos hablando de paz.

¿El Gobierno apoya su forma de hacer la paz?

No, lastimosamente todo toca tutelarlo a ver si así siquiera las instituciones vienen a mirar, de lo contrario ninguna de las instituciones gubernamentales nos visitan. Esa no es la paz;  la paz consiste es que cada institución ponga la mano en su corazón para apoyar en las soluciones de las necesidades indígenas.

¿Cómo podrían las instituciones apoyar a los pueblos indígenas en su construcción de paz?

La paz es fortalecer nuestra cultura en todos sus aspectos tradicionales, principalmente nuestra lengua materna, pues por esa misma falta de apoyo, por esa forma de educación que nos aplican, es que está quedando en el olvido nuestra lengua. Hay muchos indígenas que ya no quieren hablar la lengua materna, se alejan, les da vergüenza.

Se van a sufrir en la ciudad, en una casa de arriendo siendo eso contrario a su ser indígenas.  Están dispersos por todas las ciudades del país, no saben pa’ dónde coger. Como indígenas debieran de tener sus tierras, tener sus cultivos, sus territorios.

Ojalá que el Gobierno Nacional diera a cada indígena su territorio, para poder decir que ahora sí está construyendo la paz, de lo contrario vamos a seguir con la mismas necesidades y buscando quién nos ayude a escribir una tutela para mandar al Gobierno a ver si nos escuchan.

Siendo así, la conservación de la cultura indígena es la clave para su construcción de paz, ¿pero entonces la etnoeducación no cumple con su función de reconocer sus saberes y fomentarlos dentro de su propio pueblo?

Se habla de etnoeducación, pero las instituciones no la reconocen realmente, la mayoría los profesores son mestizos y blancos, y nos aplican el pensum como viene desde arriba, nos obligan a cumplir todo lo que ellos tienen estipulado, que no está escrito a la manera como nosotros lo queremos. Los docentes estamos obligados de hacer todo lo que el Gobierno Nacional diga.

Pero nuestra educación propia no es eso, nuestra educación propia depende del conocimiento del niño que llega por primera vez a clase, comienza desde la casa, cuando los niños van aprendiendo de todo lo que hace su mamá, al ella llevarlo cargado todo el día a su espalda en el Chumbe.

Pero el Gobierno nos dice que no, que tenemos que enseñar lo que ellos dicen, de lo contrario nos están aplicando el memorando. La Secretaría de Educación no entiende que para nosotros la enseñanza toda está en nuestro dialecto, es nuestro derecho, pero nos exigen cosas como que enseñemos inglés, y para nosotros el inglés no nos vale, nuestro valor está en nuestra propia lengua.

El Gobierno no quiere valorar lo que nosotros estamos tratando de decir, no tienen en cuenta nuestros saberes. Por eso estamos pidiendo una sede educativa propia, porque la educación que ellos nos exigen está destruyendo nuestra cultura. Cuando nuestros muchachos entran a la secundaria, van al colegio a aprender otras cosas, no les hablan de nuestra educación, dejan nuestra cultura en el olvido,  los enfrascan en la cultura occidental, y por esa razón que el joven cuando está terminando el bachillerato, trata de ir por otro lado, olvidando su propia cultura.

¿Existe una estrategia desde el pueblo indígena para responder esa violencia educativa con la que el Estado está incidiendo en la destrucción de su cultura?

 Sí, estamos buscando construir una coordinación a nivel étnico, con un solo microcentro, manejado por las mismas etnias a través nuestro proyecto PEC, que es la construcción del Proyecto Comunitario Indígena, una organización que hable fuerte por nosotros.

Como pueblo indígena estamos manifestando al Gobierno, que nos construya un colegio para seguir fortaleciendo nuestra lengua materna, nuestras danzas, nuestra comida típica.

Quisiéramos que fuera aquí en nuestro resguardo, pero estamos dispuestos a aceptar que ese colegio sea en la ciudad de Florencia, lo importante es que sea solamente de etnias, que no importe el pueblo que llegue, que tengan allí sus propios espacios culturales, con un profesor de cada etnia, para que cada uno tenga su propia educación.

Ese sería un colegio al que podemos mandar confiadamente a nuestros hijos, porque les aplicarían la legislación de acuerdo a nuestros usos y costumbres. Eso es lo que uno sueña, ese es nuestro sueño de paz.