Una huída de 16 años en las selvas del Caquetá

Reportaje




Mi nombre es Jaime, tengo 63 años y vivo en La Montañita, Caquetá. Vengo de mi tierra San Juan de Río Seco, Cundinamarca donde trabajé desde niño en la finca cafetera de mis padres. Pero por motivos económicos tuvieron que venderla y nos vinimos toda la familia para el Caquetá, pensando con eso hacer una vida mejor.

Durante cuatro meses unos familiares nos dieron posada en Paujil. Después de eso nos internamos en territorio selvático llamado La Unión, donde hicimos una casa de tabla, empezamos a trabajar fundando el pueblo, tumbando montañas baldías para hacer finca. Así vivimos muchos años, trabajando la tierra y construyendo el pueblo, hasta que un día se fundaron grupos de guerrillas e infundieron el terror, de quienes no mencionaré más por temor. Como yo no estaba de acuerdo con sus acciones, me tuve que escapar de allí para salvar mi vida, para no manchar mis manos con la sangre de otra persona y perdiendo todo lo que había conseguido con mi duro trabajo a lo largo de mi vida.

Tuve que pasar 16 años lejos de mi tierra, trabajando en Puerto Nirida, esperando hasta el momento en el que pudiera regresar a mi pueblo. Cuando al fin pude hacerlo, mis padres ya habían fallecido; esto me entristece, perdí el poder compartir con ellos todos esos años y ahora que regreso ya es imposible recuperar el tiempo perdido.

A pesar de la tristeza, agradezco a la vida que me quedó un hermano en el pueblo. Él tiene un pequeño terreno donde cultiva caucho y cacao, yo con mucho entusiasmo le ayudo a labrar la tierra. Ya tengo un marrano y unas gallinas, un perro y un gato, que son mi compañía en la tarea de rehacer mi vida en mi querido pueblo.

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Para el 2012, según el Sistema Nacional de Alertas Tempranas, 9.335 personas, como don Jaime, se encontraban en una situación de riesgo debido a la presencia de las FARC en el municipio de La Montañita y en los corregimientos Unión Peneya, Mategaudua y el Triunfo.

Ante esa situación, don Jaime nunca perdió el entusiasmo por salir adelante,  el mismo que pone a la hora de reunirse con sus compañeros de La Legión del Afecto y aportar una semilla en la tarea del rehacer la vida, no sólo la propia, sino la de la comunidad completa  en su querido pueblo.

Lilit Lobos

Artículo publicado originalmente en las 2OrillasLeer más