La lucha pacífica de los Embera Chamí Puro por un nuevo hogar



Milena Dobigama Isama y Ariel Echeiza son dos jóvenes pertenecientes al resguardo Embera Chamí Puro, que vivían tranquilos en su comunidad, hasta que en el 2005, tuvieron que darse cuenta de la realidad violenta que azota el país. Ese año, las FARC les obligó a desalojar sus tierras, y se vieron arrojados a vivir en las calles de Florencia, Caquetá donde por sus costumbres alimenticias, religiosas y el uso de su idioma materno, fueron maltratados por aquellos que no entendían de esa forma indígena de sobrevivir a la ciudad. Aun así, esta pareja de amigos, aprendió de sus mayores que la violencia no es el camino, por eso busca a través de la educación, recuperar todas esas peculiaridades que los constituye como indígenas, principalmente el uso de su idioma materno.

En el 2005 cuando la guerrilla de las FARC llegó a sus tierras con el discurso que se formaron porque estaban cansados del abandono del Gobierno, decidieron armarse y combatir para exigir con armas lo que en su derecho no obtuvieron con palabras. Les invitaron a hacer parte de su grupo, pero como la comunidad Embera Chamí es una comunidad de paz, dijeron que no. Fue así como el grupo armado quiso reclutar por la fuerza a sus jóvenes, obligándolos a abandonar sus tierras,  para ir a parar a la llamada Calle del Indio, unas pocas casas en la zona urbana de Florencia, a las que arribaron a inicios de los años 80 otras comunidades Embera desplazadas.

Allí permanecieron durante 8 años, hasta que la lucha pacífica del diálogo, y, como suele suceder en este país, a través de tutelas, lograran obtener en 2009 – mediante la sentencia   N°0125– la ordenanza  para que las fundaciones Yapawaira y ACNUR, tomaran acciones de reubicación en un predio de la vereda San José de Canelo, en las afueras de Florencia.

Dichas instituciones les apoyaron en la construcción de una parte de las casas que necesitaban, pero no han sido suficientes: les faltan al menos 20 casas para la población que habita el resguardo, eso sin mencionar los problemas de acceso al agua, a la cual acceden de dos formas: consumen agua de lluvia que hierben para poderla usar, pero a veces a los niños bajo ese incesante sol de Florencia, suelen tomarla sin darle ese proceso, y por ello las enfermedades intestinales infantiles se han elevado. La segunda opción: la del aljibe, además de conllevar el mismo riesgo intestinal, se le suma el peligro de caer dentro del pozo al tratar de sacar el agua.

A pesar de las dificultades que convergen en este nuevo entorno, que les hace recordar con nostalgia sus tierras, donde tenían acceso al agua, sus propias viviendas, animales en sus corrales y en la selva para ir a cazar, las plantas medicinales con las cuales curarse de enfermedades y extensiones de tierra donde cultivar su comida, ellos reconocen que es al menos un lugar donde pueden recomenzar sus vidas y trabajar en la reconstrucción de su modo de vida antes del desplazamiento al que se vieron forzados.

Fue allí donde estas 45 familias tomaron la decisión de conformar una escuela, mediante la construcción del Plan de Vida Embera; espacio político de toma de decisiones, donde se reúnen todos los integrantes de la comunidad, desde los niños más pequeños hasta los ancianos de más edad, como afirma Milena Dobigama  “El plan de vida se hace con todos, desde los niños; porque si los adultos se llegan a morir, quienes quedan son los niños. Por eso todo se trata con ellos, que les quede claro, todos tienen que aportar  para las decisiones del plan.” El Plan de vida se realiza en el Tambo, una especie de choza alta y amplia, donde se sientan en círculo amplio, mirándose a los rostros y debaten el camino a seguir de su comunidad.

Una escuela, donde los pequeños pudieran recuperar el uso de su idioma materno, el que perdieron que perdieron en esos duros años que pasaron en la Calle del Indio, aprender sobre su forma de cocinar, la forma de acceder a los alimentos sagrados, la celebraciones y ceremonias  con el Jaibana, quien es su guía espiritual.



Publicación original eLas 2Orillas