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Rosa, habitación de servicio

Relato

El inicio había sido hermoso, como todos aquellos en que a Cenicienta la encuentra el príncipe azul. Los recuerdos de esos días le aparecían en tonos naranjas y dorados, tan distintos del verde putrefacto que ahora la atravesaba en la habitación de servicio.



Habitación de servicio


Rosa sentada en el piso de la habitación de servicio. Arroyos de lágrimas le recorren el rostro, las manos sujetan contra su pecho un pequeño bulto de hojas. La mirada perdida en el muro de los apartamentos afuera de su ventana.

Uno, dos, tres… cinco luces comienzan a encender al azar. Es la noche que va llegando, trayendo en su abrazo los cansados cuerpos de sus vecinos, pronto también lo traerá a él, al Marido.

Aún no es hora, pero ya lo ve abriendo la puerta del apartamento, saludarla con su sonrisa taimada y dirigirse a su habitación, desde donde minutos después emitirá risas de satisfacción. Unas dos horas después saldrá a buscar la cena que ya tendrá ella servida en el comedor. Ha cocinado para él durante las últimas cinco semanas, acaba de llegar de su pueblo, escapando del último aviso de salida que diera a su gente los “Muchachos”.

El Marido la habría recibido para que trabajara en su casa unos meses mientras la esposa estuviera de viaje.

El inicio había sido hermoso, como todos aquellos en que a Cenicienta la encuentra el príncipe azul. Los recuerdos de esos días le aparecían en tonos naranjas y dorados, tan distintos del verde putrefacto que ahora la atravesaba en la habitación de servicio.

No era el momento de enredarse con recuerdos bonitos, era tiempo de tomar la decisión a la cual no terminaba de abocarse. Entonces un ocre marchito llamó su atención, en la esquina del cuarto, la flor que el Marido le regaló la primera tarde. Estaban haciendo el mercado, él la tomó de un ramo, la miró a los ojos y la posó en sus manos.

La flor murió, por más que cuidó de ella. Ahora estaba seca, tal como lo estaría el Marido en la mañana si ella seguía al pie de la letra las instrucciones. Abre el pequeño libro, capítulo uno: las cremas de Agatha.

Lilit Lobos
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Rosa, habitación de servicio Rosa, habitación de servicio Reviewed by Lilit Lobos on 2.7.17 Rating: 5

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