5/11/17

De una vez y para siempre

Escribir acerca de las obras literarias de otras mujeres es mi tipo de feminismo, aún cuando como en este caso hago una crítica negativa a tal escritura.

Feminista Fallida




Un día decidí que ya no me gustaba vestirme con la etiqueta de feminista; no lo logró la basura con la que me atacaron los machos, ni siquiera cuando esa violencia vino de parte de los hombres a los que quería en mi vida, la decisión de no querer la consigna vino de mi malestar con las múltiples veces en que mis amigas feministas me reclamaron e intentaron negar mi derecho a criticar las cosas que hacemos las mujeres.

Tienen razón: con tanta saña que recae sobre las mujeres que yo también les critique y de forma pública abona a la violencia de los machos. Pero reflexioné; si quedarme callada cuando no me gustan las cosas que hacemos las mujeres, si hablar acerca de las responsabilidades (responsabilidad opuesta de culpa)  que nosotras también deberíamos asumir dentro de la violencia ejercida contra nosotras, si enunciarlo de forma pública, permitirme el abandonar centrarme en las cosas que nos hacen ellos por el analizar el que permitimos que nos hagan y sobre todo en el poder que tenemos nosotras para repeler esa violencia es ser antifeminista, pues entonces que así fuera, no-feminista sería.

¿Por qué aclarar esto? Porque hoy quiero hablarles de la última novela que leí, avisando antes que mi primer propósito con la lectura es el placer, el segundo es promocionar las mujeres que en las letras habitan, punto con el que cumplo con mi feminismo no-feminista. Esta novela la hallé al descuido en la biblioteca pública, donde pasé buscando títulos escritos por mujeres.

Pocas páginas para sentirme atrapada en un clásico de Disney contextualizado en la Medellín de mitad del siglo antepasado; una jovencita nacida cuando ya no había esperanza de ello, despreciada por la madre, amada por el padre, tan bella que la envidia de las otras mujeres del pueblo conspiraron contra ella, tan bella que hasta el cura del pueblo estaba muerto en vida de deseo de ella, tan bella que los hombres se enamoraban de ella con solo verla una vez. Hasta que llegó el hombre de alto rango en las fuerzas armadas, diálogos como para caer en un coma por azúcar... Una sumatoria de clichés que me dejaron vomitando como niño en Halloween.

Cuando me encuentro textos así siempre me pregunto ¿quién lee algo así y quien lo publica? Esta novela fue publicada por la editorial de la Universidad de Antioquia y en el prólogo hay una dedicatoria a Manuel Mejía Vallejo, y llego a mi respuesta; no se trata de la calidad del texto, lo que vale son los contactos y el dinero que tienes para publicar, la mayoría de las veces.

Sería superficial afirmar que este texto se trata de destruir la obra de otra mujer porque sigo siendo una machista más (aunque quizás hay algo de ello.) Pienso que hablar sólo de aquello con lo que estamos de acuerdo, publicar sólo aquello donde alabamos a la otra encierra un tipo de hipocresía al cual no me ha sido posible verme abocada. Menciono lo que a mi modo de lectora encuentro pésimo en esta obra no por destruirla, si no por incitar a otras mujeres a escribir con una calidad tan alta que podamos ver estas obras tan absurdamente romanticonas como bocetos de la escritura de las mujeres.

Es una muestra de revisión a la forma en que las mujeres nos acercamos a la lectura y la escritura para no caer en las mismas trampas, dejar de darle la razón a sujetos como el duque de Rivas que en su discurso de ingreso en la Real Academia pronuncia afirmaciones del tipo “¡Ah! Los propagadores de la mala semilla han calculado bien: las mujeres tienen la razón más flaca y el corazón más impresionable.”1  Refiriéndose al tipo de lecturas que conmovían a las mujeres de su época. Fácil responder que eso fue en el siglo XVIII pero entonces ¿cómo responder que aún en el año 2000 se siga publicando y re editando novelas en editoriales de la calidad mencionada con el mismo carácter del que nos acusa este miembro de la Academia?

No es posible hacer una crítica válida sin revisar los motivos por los cuales se dan los hechos; las mujeres seguimos escribiendo y anhelando leer absurdos románticos porque en el fondo no hemos cambiado mucho desde la afirmación de Rivas, pero, y aquí viene un pero que vale la pena, es que ahora nos hemos ganado a fuerza algunos espacios en el mundo académico e intelectual, ahora tenemos el mismo acceso a la lectura que los hombres y un porcentaje en la publicación.

En la actualidad tenemos como referentes a escritoras con las cuales no contaban las romanticonas de antes, escritoras como Toni Morrison, Luisa Valenzuela, Laura Restrepo entre muchas otras escritoras que sin perder eso que caracteriza nuestra escritura como mujeres, escriben con profundidad, excelente técnica, investigación, argumentación y sí, también romanticismo ya sea en forma del típico pareja heterosexual o el político, éste tan promocionado por los escritores hombres siempre y cuando no le llames así.

Invito a que la crítica de esta novela leída en una tarde de náusea y compromiso con mi lectura a mujeres, sirva para incitar a otras a desarrollar sus escrituras, a pelearnos con calidad nuestro derecho a ser tan publicadas como los escritores.

Feminista Fallida

______-
1 La escritura desatada. Mainer José-Carlos pág. 24-25

...
Feminismo no-feminista es un juego de ideas personales respecto a las discusiones internas que las feministas dan sobre lo que es feminista y lo que no lo es. Mi posición es que después de reflexionar, analizar, leer y mirar, haré lo que considere correcto, estén o no estén de acuerdo los grupos feministas, que cada quien haga lo suyo en pro de generar un espacio de empoderamiento para las mujeres.

..
Imágenes encontradas en la web