13/5/18

Situación sentimental: auto-objetivizada

Feminista Fallida

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... ... y en su desahogo no pude diferenciar si el protagonista de su historia era un hombre o una droga... ... ... ... Cuando dijo que venía a comunicarme algo importante lo supe, y en su desahogo no pude diferenciar si el eje de su historia era un hombre o una droga.

Desde el saludo una reconoce a qué viene la chica; a marcar territorio, a pedir o exigir que te alejes de su hombre. Defender a su hombre es un acto legítimo y necesario, puesto que ellos no pueden alejarse por sí mismos, los pobres  están indefensos ante la “putocidad” de una, sufren un tipo de amnesia selectiva; olvidan lo maravilloso que han vivido con su pareja e incluso olvidan el mismo hecho de tener una relación o al menos el compromiso que hicieron con ella. Dada esa indefensión por supuesto hay que acudir a salvarlos, la función tan demandada en las mujeres; salvar a los hombres de sí mismos.

¿Cómo se actúa cuando una mujer te contacta para marcar territorio y más cuando ella lo ha hecho teniendo claro tu afiliación feminista? Fui clara, pregunté -¿Qué deseas?- Dijo que transparentar la situación, a lo cual respondí permitiendo ponerme al tanto. No transcribiré la intimidad de su monólogo, pero puedo resumir que su narración me dejó con la sensación de ser una adicta a la cual se le pretende alejar de su crack, alguien que no se respeta así misma porque su necesidad de consumo es tan intenso que ha perdido esa cosa llamada dignidad.

Recordé la última vez que estuve enferma por un hombre y entonces le escribí a su ex amante para preguntarle si mi pareja aún estaba detrás de ella. Me limité a esa pregunta, aún así consideré enfermo necesitar preguntarle a otra mujer por las acciones del hombre que yo misma había elegido para compartirme. Pero me atreví a preguntar al rememorar que hacía apenas unos meses atrás,  yo estaba de novia con otro chico, y una noche una mujer me llamó para decirme que ella era la novia de mi novio, y que estaba con él, y con la otra novia confrontándolo. Entonces me di cuenta que si cuando comencé a salir con él, me hubiese atrevido a  preguntar a esa “amiga” de fb que le hacía comentarios en las fotos por su relación con él, me habría enterado de la situación antes de ser parte del enredo.

Considero que lo menos que podemos hacer por la otra, es cumplir con informarnos sobre esos hombres que juegan con nosotras, que confiados en la eterna rivalidad de las mujeres esperan que no hablemos entre nosotras, que no nos escuchemos.

Tal vez la intención de la mujer que me escribió fue esa; ponerme sobre aviso, por mi bien. Pero el discurso que dio era tan humillante, que me vi en ella y sentí asco de las veces en que me he enfermado/enamorado y terror de llegar a hacer lo mismo que ella estaba haciendo. La escuché hasta que llegó el momento en que no aguanté más y le pedí que por favor no continuara, que buscara ayuda profesional porque yo no podía dársela. Me enfermaron sus palabras, y no de rabia por el sujeto, sino por lo que ella permitía que él le hiciera y su actitud de soportarlo todo en nombre de la llama del amor, de un amor que en sus narraciones era evidente que para el sujeto no existía.

Me aterró su decisión a ser víctima, a estar a gusto entregando el poder sobre sí misma a un hombre para el cual ella no era más que una amiga, y además venir a mí, exhibiendo a gusto su desesperación, tratando de asustarme para que me alejara, dejando en mí la responsabilidad de su propia vida.

Hasta esa noche yo ni identificaba al sujeto, tuve que buscar entre mis contactos para darme cuenta de quién hablaba. Resultó ser un sujeto más con el que charlaba de vez en cuando, alguien agradable con el que tal vez llegara a formar una amistad. Pero allí estaba ella asegurando que yo estaba enamorada y tenía una relación con él a pesar de ser ella la única mujer real en su vida. Nunca preguntó nada, todo lo dio por hecho, sólo interesaba que me alejara de su droga, acostumbrada a emplear la misma técnica con otras mujeres desde hace años, al parecer acostumbrada a vivir lo que en psicología llaman delirio celotípico con alguien que hasta bloqueada del fb la tenía ¿Qué podía hacer yo?

Como casi siempre, fallar en mi condición de feminista; no sentí lástima, no le dije pobrecita, que me alejaría de él, ni siquiera le dije que era un tipo x en mi vida. Nunca seré la que abraza a la pobre víctima indefensa de amor por un monstruo. Más bien soy de las que permite un espacio de desahogo y luego va al análisis, a tomar medidas. La que busca la propia responsabilidad en el daño que se recibe (responsabilidad diferente a culpa). La que mientras se me quejan del tipo no sigo la corriente sino que pregunta ¿Qué es lo que sucede que lo permites? La que no se pierde en la típica trampa de redundar en lo terrible que es el hombre y lo que hace, donde la mujer se objetiviza a sí misma poniendo al hombre en el lugar de poder, que hace y deshace con ella a su antojo.

No digo que ellos no hagan y deshagan, o que no haya situaciones graves en los que definitivamente una no tiene la capacidad para defenderse, pero en el contexto de las relaciones erótico-afectivas, suele suceder que ellos tienen el poder sólo porque nosotras se los hemos delegado, como prueba de nuestro amor, se los hemos otorgado y la entrega ha sido tan profunda, que incluso muchas veces cuando se nos termina ese amor olvidamos retirarles el poder que incluimos en el paquete.

Cuando estamos frente a una pena de amor, perdemos energía, tiempo y poder remasticando una y otra vez: él me hace esto, me hace aquello, me dijo tal cosa. Pero yo digo ¿Y vos? Tenés que dejar de existir en la ecuación como objeto víctima, reconocer tu propio poder, algo sumamente difícil porque socialmente somos manipuladas para creer que no lo tenemos y además psiquicamente hablando cuesta bastante hacerse con el poder, puesto que implica reconocer la responsabilidad en la propia conducta y hacerse cargo de lo que se le permite al otro que haga con una.

No hacerse cargo, nos acorrala en círculos viciosos, años estancadas en relaciones tóxicas, cometiendo atrocidades como ir a espantarle las novias al sujeto, y hasta violentarlas como suele ser lo habitual, mientras esperamos a que cambie o llegue otro con el cual encartarnos y que nos meta en otra relación igual o peor de tóxica.

Aclaro, como me toca a menudo, que esto no va en defensa de los hombres, ellos son criados y socializados para ser cómodos, para ejercer poder sobre las mujeres y eso no lo van a cambiar porque sí, sería como esperar a que los políticos con poder se lo den al pueblo porque sí, o los mega millonarios nos compartan sus millones porque simplemente entiendan que la sobre acaparación de bienes esté mal.

Somos nosotras, en cada una de nuestras interacciones diarias las que tenemos que tomarnos el poder, y para ello lo primero es reconocer el poder que el simple hecho de nacer mujer nos da y retomarlo de las múltiples dinámicas sociales que persisten en apropiárselo dejándonos el papel del objeto-víctima.

Es justo y necesario llorar una pena de amor, pero echarnos a quejarnos y repasar una y otra vez las conductas lesivas que éstos han tenido para con nosotras, es ridículo, porque los hombres van y vienen y nosotras somos las que quedamos, siempre habrá sujetos que quieran aprovecharse de nuestra vulnerabilidad, y no van a cambiar, no van a darnos el respeto que merecemos por el simple hecho de ser humanas,el verdugo no deja de serlo por mucho que se lamente la víctima. El poder lo tenemos que recuperar nosotras a como de lugar, es un deber para con nosotras mismas y las mujeres que vienen.

Mujer, ningún hombre por sobre tu cabeza.

Feminista Fallida